31 de julio de 2009

MUNDO LIQUIDO



¡No funciona como hasta hace poco! Es el aparato modelo XYZ que compré la temporada pasada. Responsablemente antes de llamar al técnico me pregunto ¿vale la pena repararlo o será mejor comprar otro nuevo? aunque difícilmente seré disuadida de la atrayente opción de tener en casa un XYZ de modelo nuevo y “mejor”, y bien sé que muchos aparatos “no son reparables” ya no sirven una vez que no les trabaja bien una pequeña pieza ya sea porque no existen repuestos o porque son demasiado caros o difíciles de conseguir o… y al final me felicitaré por ahorrarme todas las molestias y gastos de las reparaciones cuándo esté disfrutando de mi nuevo XYZ*plus*. Gracias a las campañas publicitarias sé que me sentiré mas “a gusto”, mas segura y satisfecha viviendo la experiencia de poseer un nuevo XYZ*plus* en la comodidad de mi hogar.

Hoy las cosas se reemplazan y sustituyen incluso antes de que agoten su vida útil, aunque aún estuviera funcionando bien nuestro XYZ –que tanto trabajo, tiempo y dinero costó conseguir– basta con que deje de satisfacernos como en un comienzo para que pierda todo nuestro interés y nos comience a inquietar la idea de que debe ser reemplazado, ya sea porque debe haber un nuevo modelo que funcionará mejor o simplemente porque nos gustará mas. Y así, mas tardamos en llevar a casa el nuevo XYZ*plus* para que admirándolo comencemos a preguntarnos cuáles serán los avances tecnológicos o de diseño que tendrá el que lo habrá de sustituir –seguramente dentro de poco–.
Nos encontramos inmersos en una marea en la que ya no importa tanto para qué o porqué adquirimos un XYZ sino lo que importa es adquirir uno nuevo. En este mundo en el que parece que nada es tan sólido como para durar “mucho tiempo” nos olvidamos por qué elegimos algo, lo importante es elegir; no importa tanto para qué tenemos algo como tenerlo. Nos dejamos llevar por la corriente que impone que es razón suficiente “tener ganas” de algo para ir a obtenerlo. ¿Necesitamos que un pantalón o prenda cualquiera nos deje de quedar bien para comprar uno (o dos) mas? ¿Qué puede impedir que cambiemos de teléfono celular (móvil) una vez que hemos visto otro “mejor” o que nos ofrezca un “mejor plan”? ¿Alguna vez alguien poseerá “demasiados” CD’s o DVD’s? ¿Para qué me sirve tener el último XYZ*plus-2* si no tengo todos sus accesorios y aditamentos, eso sí de colores combinables?
Sabemos que las cosas materiales no nos harán felices, que no lo son todo, pero arrastrados por la velocidad en que parece fluir todo en este mundo líquido en que vivimos se nos ha olvidado la necesidad original que teníamos que satisfacer, es decir nos olvidamos entre otras cosas, para que compramos el primer XYZ, si es que alguna vez nos planteamos algo antes de tener el primero en casa. Vivimos frenéticamente adquiriendo nuevas cosas y experiencias buscando la seguridad de estar bien, pero ahora cada XYZ renovado y mejorado nos abre a una nueva necesidad –cuando no a una nueva serie de necesidades – que tenemos que saciar. Apenas llegamos a sentirnos bien en éste mundo líquido, en el que la seguridad se nos escurre entre los dedos, cuando tenemos que correr ansiosos a conseguir mas para evitar la angustia y tristeza de no tener, eso sí, las empresas no nos defraudarán y siempre nos ofrecerán una versión “NUEVA Y MEJORADA” de cada XYZ que “necesitamos o merecemos” tener.
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