21 de julio de 2009

CAMBIO DE SENTIDO

-“Rosa, cambio de sentido”. -“Si, si, cambio de sentido”.
-“Rosa, cambio de sentido, salga en la próxima salida”. -“Si, si, cambio de sentido”.
Otro “Si, si” y nada… seguíamos dando vueltas a la glorieta. ¡Comenzábamos la tercera vuelta! Rosa aferrada al volante, alternando la vista al infinito y a las salidas de la glorieta conforme iban pasando, la velocidad constante y yo junto al examinador en el asiento de atrás haciendo un esfuerzo por no reir (bueno me reía un poco pero dentro de mi, uno no sabe muy bien que hacer cuándo viaja de pasajero en el examen de manejo de otra persona, así que opté por reírme bajito, por dentro). El examinador comenzaba a hablar con mas firmeza:

-“Rosa, cambio de sentido, salga en la próxima salida”. -“Si, si, cambio de sentido”.
-“Rosa, ¿entiende usted lo que es un cambio de sentido?”. -“Si, si, un cambio de sentido”.
¡Claro que lo sabía! Si es algo tan sencillo, tan solo hay que girar 360º alrededor de la “isleta” para regresar por dónde uno venia, pero con lo nerviosa que estaba ¿cómo iba a saber de dónde venía? ¿si todas las salidas se ven iguales? ¿si todas las entradas parecen salidas? ¿a qué salida se refiere el examinador con “la próxima salida”? ¿cómo iba ella a saber!?!?... Rosa seguía avanzando y las entradas y las salidas continuaban pasando a nuestro costado y nosotros allí, dentro del auto… ¡Listo! ¡Tres vueltas completas!
-“Por amor de Dios, ¡intervenga!”. Le suplica el examinador al profesor de Rosa que viaja callado en el asiento del co-piloto y ¡ya está! Hemos salido de la glorieta, ¡lo logramos! He de ser honesta, era una glorieta mas grande y con muchas mas entradas y salidas que la del dibujito que aquí vemos, pero ¡tres vueltas!...
-“No ha cometido ninguna falta grave. Continuamos de frente”. –“Si, si, de frente”.
¡Oh, Dios mío! allá vamos con los “Si, si” de Rosa que no quieren decir nada. ¿Habrá escuchado que el examen aún continúa? ¿Estará escuchando que le han dado una nueva oportunidad? ¡Animo, aun estás al volante, tu puedes!
-“Tome la salida a la derecha”. –“Si, si, a la derecha” (Rosa suelta un leve un suspiro de alivio mientras se inclina con todo y volante a la derecha).
-“Pero ¿qué es lo que hace Rosa? ¡Aquí no se puede parar! ¡estamos en plena autopista, nos van a golpear por detrás! ¡Avance!-“Si, si, avanzo”. Esta vez el “Si, si” corresponde a lo que el examinador pide, a pesar de que lo que Rosa quiere es que ya todo acabe, ¡quiere bajarse del auto y no saber de mas nada!… gracias a Dios no había demasiado tráfico, pensar que con esa parada tan abrupta… bien, nada pasó y Rosa sigue avanzando, el examen continúa.
-“Tome la salida y estacione pasando la gasolinera”. –“Si, si la gasolinera”.
-“¿Qué es lo qué hace?… ¡no! Si tan solo vamos a estacionar después de la gasolinera… ¡Intervenga, por favor!
El profesor da un volantazo y frena justo a tiempo. El exámen terminó.
Pero ¿qué te pasó Rosa? Si venías preparada para un examen perfecto, si tu sabes conducir, si todo lo habías hecho tan bien hasta la glorieta… ¿qué te pasó después de que te pasaste la salida la primera vez? ¿cuál fue tu reacción ante tu error?


Cuándo cometemos un error o las cosas no salen como habíamos planeado, a veces quisiéramos bajarnos de la vida y no saber de mas nada… pero la vida continúa y nosotras estamos al volante… ¿vamos a darnos por vencidas y esperar a que el examinador le diga al profesor que intervenga? ¡No! porque aún cuándo todas las entradas parezcan salidas y todas las salidas parezcan iguales nos miraremos de reojo al espejo para acordarnos que somos nosotras mismas, que estamos al volante y, haciendo un esfuerzo por escuchar a los que nos quieren ayudar, llevaremos nuestra vida a buen término. ¡Adelante, siempre adelante hasta la Felicidad!
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