20 de julio de 2009

MUJER CON BALANZA

¿De dónde obtener pistas para el debate entre cómo conciliar familia y trabajo de tal forma que no nos quedemos tan solo debatiendo, denunciando, acusando, reclamando, discutiendo…? Es más, ¿con que luces debemos iluminar nuestras opciones para tomar la mejor decisión en cada circunstancia de nuestra vida?Con un poco de astucia y otro poco de prudencia podemos descubrir en este cuadro de Jan Veermer llamado “Mujer con Balanza” una admirable revelación de elementos clave para nuestra toma de decisiones.

Participamos de una escena cotidiana del SXVII: nos encontramos con una mujer pensativa en una habitación frente a una mesa más o menos desordenada, sosteniendo una balanza delicadamente trazada. Irradia la escena la luz que proviene de Arriba, de fuera de la ventana, iluminando su mente y su corazón a la vez. Quizá el pequeño marco que se encuentra junto a la ventana y frente a ella sea un espejo (elemento común en los cuádros de Veermer) que le permite verse a ella misma iluminada bajo esta Luz (léase "fe"), que le muestra quien es ella verdaderamente.
No podemos dejar de ver que esta mujer está embarazada y a su lado hay un cuadro del Juicio Final, detalles que el autor colocó intencionalmente en esta escena y que enriquecen la perspectiva de cómo valora sus tesoros. Es decir además de utilizar la balanza para oponer en los platillos los pros y los contras -que es lo que generalmente hacemos hoy en día para tomar una decisión "funcional" (que de momento parece funcionar)- ella toma en cuenta mas elementos para decidir lo mejor.
Teniendo en cuenta que es ella misma quien tomará la decisión y dejándose iluminar por la Luz va valorando ante la perspectiva del Juicio Final, sus tesoros y sus opciones. Sus tesoros no son solo sus pertenencias materiales (representadas por las perlas sobre la mesa) sino también lo que ha descubierto al mirarse a si misma con esa Luz en el espejo: sus dones y talentos personales, sus pensamientos, sus experiencias, sus anhelos e ideales, su dignidad, su misión, sus fallas, sus limitaciones, su propia historia… ¡ella misma!
Comprende el peso auténtico de sus opciones y discierne sabiéndo que sus decisiones influirán en el balance definitivo de su vida, es decir cuánto la acercarán o alejarán de su propia felicidad. Y por ser una mujer, por su vocación maternal de dar vida y “hacer familia” entre las personas con quienes se relaciona, al mismo tiempo es singularmente capaz de considerar la contribución de sus actos a la felicidad de otros.
Las decisiones tomamos tienen repercusiones (positivas o negativas) en nuestra vida y en la vida de otros, particularmente en los seres mas cercanos a ella. ¿Quién no desea crecer en libertad y seguridad al decidir lo mejor para ella y para los demás?
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