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29 de septiembre de 2010

YA NO PUEDE HACER NADA. EUTANASIA III. PUERTA FALSA

Continuando con la serie de PUERTA FALSA, te invito a conocer a Lalo y a su papá quien se jubiló para poder cuidar mejor a su joven hijo.
(Si no puedes ver el video aquí, entonces puedes visitar este link: http://www.youtube.com/watch?v=gv8NwoYR4KY )



−Invito a no caer en el engaño de pensar que se puede disponer de la vida hasta el punto de legitimar su interrupción con la eutanasia, enmascarándola con un velo de piedad humana
−La eutanasia no es ayudar al enfermo porque ayudarlo significa no dejarlo solo en el dolor.
−El sufrimiento no puede solucionarse acabando con la vida de una persona. La respuesta a quien sufre siempre debe ser el amor.
−La verdadera respuesta no puede ser la de provocar la muerte, por más 'dulce' que sea, sino testimoniar el amor que ayuda a afrontar el dolor y la agonía de manera humana.
−Podemos estar seguros: ninguna lágrima, ni de quien sufre ni de quien está a su lado, se pierde ante Dios.
−Jesús sufre y muere en la Cruz por amor. De esta manera, ha dado sentido a nuestro sufrimiento, un sentido que muchos hombres y mujeres de todas las épocas han comprendido y han hecho propio, experimentando serenidad profunda incluso en la amargura de duras pruebas físicas y morales.

Benedicto XVI

7 de enero de 2010

VAMPIROS VEGETARIANOS

La más reciente forma de explotación de los vampiros es la que audazmente utiliza Stephenie Meyer en su saga de libros y películas “Crepúsculo”. Los vampiros de Meyer han sido modificados hasta convertirse en adolescentes que van al colegio, viven entre la tecnología y los videojuegos, experimentan intensas historias de primeros amores prohibidos y son tan solo ligeramente peligrosos.

21 de julio de 2009

CAMBIO DE SENTIDO

-“Rosa, cambio de sentido”. -“Si, si, cambio de sentido”.
-“Rosa, cambio de sentido, salga en la próxima salida”. -“Si, si, cambio de sentido”.
Otro “Si, si” y nada… seguíamos dando vueltas a la glorieta. ¡Comenzábamos la tercera vuelta! Rosa aferrada al volante, alternando la vista al infinito y a las salidas de la glorieta conforme iban pasando, la velocidad constante y yo junto al examinador en el asiento de atrás haciendo un esfuerzo por no reir (bueno me reía un poco pero dentro de mi, uno no sabe muy bien que hacer cuándo viaja de pasajero en el examen de manejo de otra persona, así que opté por reírme bajito, por dentro). El examinador comenzaba a hablar con mas firmeza: