6 de octubre de 2011

EL SEÑOR ESCONDIDO


-En lugar de decir “caliente, caliente” o “frio, fío” vamos que decir “brilla, brilla Estrella” u “oscuro, oscuro” si los tres “Reyes Magos” que están por entrar a la clase se acercan o se alejan de este muñequito que es el Niño Dios, el Señor Jesús, que acaba de nacer hace unas semanas en Belen, en Navidad y que vamos a esconder... ¡aquí!
-Pueden entrar Reyes Magos, estos pastorcitos son muy buenos y os van a ayudar a encontrar al Salvador anunciado por los profetas.
El juego transcurrió muy bien, quizá demasiado bien pues todos quisieron hacer de Rey Mago, incluso tuvimos una última cuadrilla de cuatro reyes para que nadie se quedara sin participar.
Al terminar, comentamos lo vivido a la luz del pasaje evangélico, pensamos una resolucion concreta para vivir la semana ayudando a que los demás puedan encontrar al Señor Jesús: cada niño tendrá un detalle diario de agradecimiento para con un miembro de su familia determinado y nos pusimos de pie para la oración final.
Entonces se me acerca una pequeñita de ojos pequeños y me pide con ilusión:
- ¿Podemos terminar la reunión rezando la oración de este juego?
- ¿con la oración de este juego? Caramba, no sabía que hubiera una oración de la Epifanía ¿tu te la sabes?
-¡Que sí la conoces! ¡Si la estudiamos el otro día!
- ¿Aquí, en la catequesis? ¿Conmigo? Pues no recuerdo, pero, venga dirígela tu…
Con una solemnidad propia de los pequeñitos de su edad cuándo saben que van a hacer algo importante, dirigiéndose a sus compañeritos y ante mi perplejidad, comienza:
-En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo...
-Amen.
- Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor ESCONDIDO, bendita tu eres entre todas…
Publicar un comentario