
“Mártires por la Fe” de Jesús Bastante es una recopilación de relatos sobre hombres y mujeres que fueron arrestados o secuestrados y luego asesinados en la guerra civil española. Es una colección de testimonios y de eventos históricos que pretende ayudar a conocer, a recordar, pero sobre todo a perdonar y reconciliar.
En varios de los testimonios se expresa con sencillez que tal persona “pudo haberse liberado pero no lo hizo”, “pudo haberse escapado pero decidió quedarse”, a mí en un comienzo me chocaban estas frases, pero al ir leyendo los relatos y los fragmentos de entrevistas –a menudo hechas a familiares y amigos nonagenarios aún vivos– me han permitido irme “empapando” de las costumbres y el contexto de la época para ir entendiendo esos actos que, fuera de ese contexto, serían una imprudente, poco práctica y absurda renuncia a la vida, sin embargo en esas circunstancias y para estos personajes que habían sido privados de la libertad “solo por ser católico”, “solo por estar en la lista de miembros de la Parroquia del pueblo” se convierten en actos de coherencia y valentía.
En los relatos fui comprendiendo que para cada uno de los personajes del libro, dadas sus características personales y las situaciones particulares en que les tocó vivir, ese "escaparse" o "salvarse" implicaba en realidad hacer una apostasía, una renuncia a su fe para que no lo fusilaran, un renegar de Cristo y de la auténtica Vida para que lo dejaran en libertad. Quedarse con esa serenidad y alegría a dar la vida por sus creencias, perdonando a los que los delataron y a los que les disparaban, fue realmente un acto heroico, acto que sin lugar a dudas fue inspirado y sostenido por la gracia, por el Espíritu de Amor. ¡Cómo no alegrarse entonces por semejantes héroes de la fe y cómo arde entonces el corazón deseando imitarles!
Luego pensaba en que afortunadamente no vivo en tiempos tan difíciles y a mí no se me pide una entrega semejante ¿o sí?, entonces recordé a alguien decía que “el hogar es el lugar de las virtudes heroicas”, y aunque quien lo escribía se refería a la infinita paciencia que se precisa para educar a un pequeño terremoto de 3 años, imagino que no será ni la primera ni la única persona que lo habrá pensado, porque el amor, la paciencia, la prudencia, la perseverancia, ... que estamos llamados a vivir en esta sociedad que nos invita a no sacrificar nada, que no valora los ideales ni la congruencia que se necesita para hacer de una casa un auténtico hogar, en cada momento del día a día, todos los días, en todas las circunstancias ¡se parecen bastante a un acto heroico!