Bien sé que beber agua es indispensable
para mi vida y que para que yo siga viviendo, tengo que tomar suficiente agua. En teoría es fácil darme cuenta cuando me falta beber agua pues ¡siento sed! Pero a veces no me pongo atención, me distraigo y estoy con los labios secos, con la boca también seca e incluso en días de mucho calor he llegado a olvidarme por mucho tiempo de tomar agua al punto que he tenido fuertes dolores de cabeza, simplemente
A las 9:10 am, por fin, sale la familia rumbo a la playa. Antes de 5 minutos las tres hijas están ya dormidas en el asiento trasero. Música tranquila. Un poco de lluvia…4 horas y casi 500km después se despierta la menor y de muy buen humor comienza su relato:
Al ver este video llamado "Mis antepasados" del popular grupo canadiense Dégénérations podemos constatar que es innegable que vivimos desde hace tiempo en una realidad de cambios constantes, que se dan a grandes velocidades, unos tras otros.
Indudablemente el avance de la tecnología y la ciencia tienen influencia en estos cambios pero no podemos restarle crédito a la forma en que hoy vemos los cambios: antes hablar de algo seguro era hablar de algo fijo, permanente y duradero, ahora lo único seguro parece ser que ¡todo cambia! además en frases como ‹‹la naturaleza del trabajo está cambiando con la rapidez de un torbellino›› vemos que lo que hoy en día llama nuestra atención no es el cambio sino la velocidad del cambio.
El cambio acelerado trae el llamado “mito del progreso” que consiste en creer que todo cambio es un adelanto, un progreso y novedad beneficiosa para el hombre, como diciendo “lo que cambia es bueno” y generando la sensación de que, como todo cambia, entonces ya nada permanece o que nada debería permanecer pues lo que ayer valía ya no vale hoy. Entonces, según este mito “todo lo que viene del pasado está caduco”, pasado de moda, inservible. Y en ese “todo” se incluyen los valores permanentes y todo aquello que no cambia en el ser humano, ni en la naturaleza.
¿Alguna vez nos detenemos a preguntarnos cuánto afecta a cada persona cada cambio? ¿cómo me afectan a mí tantos cambios? De hecho se pierde reflexión frente a los cambios vertiginosos porque casi no dejan tiempo para evaluarlos, y sus impactos se asumen. Y es que el “progreso” constante seduce y engaña de tal forma que, poco a poco, el cambio se ha ido convirtiendo en el valor supremo (por encima de la verdad y el bien): se busca el cambio ante todo.
Podemos decir que el mundo de hoy vive una crisis particular, especial, caracterizada por lo acelerado, lo extenso y lo profundo que se da el cambio. Todo cambia tan rápido que acabamos viendo “bien” donde en realidad hay “mal”. Tanto cambio marea y nos vamos dejando regir por una como ley de mercado que va sustituyendo los valores morales: ahora lo “bueno” es lo que a la mayoría le gusta, le agrada o le apetece y entre otras cosas se llega a reducir al hombre a la categoría de una cosa o de una función. Es decir se ha perdido de vista ¿quién es el hombre?, ¿para que trabajamos?, ¿por qué tomamos esta o aquella decisión?...
Cuando todo debería estar encaminado a la felicidad del hombre sucede que éste se convierte en un engranaje más de una sociedad que ya no busca el bien de la humanidad, la persona se vuelve sustituible a todo nivel y si ya no funciona, si se vuelve lento, si no es productivo, hay que desecharlo.
La más reciente forma de explotación de los vampiros es la que audazmente utiliza Stephenie Meyer en su saga de libros y películas “Crepúsculo”. Los vampiros de Meyer han sido modificados hasta convertirse en adolescentes que van al colegio, viven entre la tecnología y los videojuegos, experimentan intensas historias de primeros amores prohibidos y son tan solo ligeramente peligrosos.
¡No funciona como hasta hace poco! Es el aparato modelo XYZ que compré la temporada pasada. Responsablemente antes de llamar al técnico me pregunto ¿vale la pena repararlo o será mejor comprar otro nuevo? aunque difícilmente seré disuadida de la atrayente opción de tener en casa un XYZ de modelo nuevo y “mejor”, y bien sé que muchos aparatos “no son reparables” ya no sirven una vez que no les trabaja bien una pequeña pieza ya sea porque no existen repuestos o porque son demasiado caros o difíciles de conseguir o… y al final me felicitaré por ahorrarme todas las molestias y gastos de las reparaciones cuándo esté disfrutando de mi nuevo XYZ*plus*. Gracias a las campañas publicitarias sé que me sentiré mas “a gusto”, mas segura y satisfecha viviendo la experiencia de poseer un nuevo XYZ*plus* en la comodidad de mi hogar.
-Y ahora una puertecita, mmmh ¿qué mas? ¡ah! si, cortinitas para la ventanita.
Andrea seguía decorando su dibujo mientras se preguntaba por qué el profesor de Español les estaba dejando tanto tiempo para hacer un “dibujo bonito”. Todos trabajaban en silencio, cada uno concentrado en lo suyo.
-¿Qué mas le pongo? ¡Qué silencio! ¿Qué estarán dibujando los demás tan entretenidos? A ver… ¿qué es eso que dibuja Jorge? ¡ah! está dibujando el jarrón ese extraño que alguien dejó en la mesa… no le está quedando tan mal. Si me inclino un poco mas podré ver el dibujo de Aiko (la chica japonesa) debe ser algo bueno, los orientales generalmente dibujan muy bien … ¿qué?
Por fin, después de muchas horas de estudio, bastantes clases teóricas, una clase al volante, tras aprobar un examen teórico y por supuesto, aprobar el examen práctico... ¡obtuve mi permiso de conducir en España! válido para toda la Comunidad Europea, dicho sea de paso.
¡Uno mas para mi colección! sí, ahora tengo
-“Rosa, cambio de sentido”. -“Si, si, cambio de sentido”.
-“Rosa, cambio de sentido, salga en la próxima salida”. -“Si, si, cambio de sentido”.
Otro “Si, si” y nada… seguíamos dando vueltas a la glorieta. ¡Comenzábamos la tercera vuelta! Rosa aferrada al volante, alternando la vista al infinito y a las salidas de la glorieta conforme iban pasando, la velocidad constante y yo junto al examinador en el asiento de atrás haciendo un esfuerzo por no reir (bueno me reía un poco pero dentro de mi, uno no sabe muy bien que hacer cuándo viaja de pasajero en el examen de manejo de otra persona, así que opté por reírme bajito, por dentro). El examinador comenzaba a hablar con mas firmeza:
¿De dónde obtener pistas para el debate entre cómo conciliar familia y trabajo de tal forma que no nos quedemos tan solo debatiendo, denunciando, acusando, reclamando, discutiendo…? Es más, ¿con que luces debemos iluminar nuestras opciones para tomar la mejor decisión en cada circunstancia de nuestra vida?Con un poco de astucia y otro poco de prudencia podemos descubrir en este cuadro de Jan Veermer llamado “Mujer con Balanza” una admirable revelación de elementos clave para nuestra toma de decisiones.
Un tema capital en la vida de muchas mujeres es el balance entre familia y trabajo. Un nuevo feminismo está poniendo en tela de duda las modas que se iniciaron desde los años 60, considerándolas como interpretaciones equivocadas de los derechos de la mujer ya que, en su búsqueda por reclamar los mismos derechos ante la ley para la mujer y para el hombre, se han convertido en leyes y costumbres anti-maternidad.
Denunciando los excesos en que se ha caído, surge una corriente en Europa y Estados Unidos que va en contra de ese feminismo que defiende la intención de que la mujer ocupe el lugar del hombre en todo, que no distingue ninguna de las diferencias que existen entre las mujeres y los hombres. El nuevo feminismo